domingo, 14 de marzo de 2021

 COMENTARIO BÍBLICO GÉNESIS 1:5 (2/2)

"Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día"

(Llamado para reflejar identidad)


Dios dice “hagamos al hombre”. La palabra que el escritor de Génesis utiliza para “hombre” es “ADAM”, que significa HUMANIDAD. Entonces ¿Cuál es la identidad que debe reflejar el hombre?

–HUMANIDAD, SER HUMANO. ¿Qué es reflejar humanidad? –la capacidad de reflejar humanidad, es poder sentir compasión, afecto, solidaridad, misericordia, ayudar a quien lo necesita. Fuimos creados para reflejar amor por los otros, por eso el

Señor Jesús dijo que el segundo mandamiento más importante es “amarás a tu prójimo como a ti mismo”( Mt. 22:39).

En esta misma hilera del llamamiento de Dios para reflejar identidad, podemos ver varios personajes bíblicos a quien Dios les cambia el nombre, y con este cambio les dota de una personalidad distinta:

En primera medida podemos ver el caso de ABRAM, un hombre idolatra, sin temor del Dios verdadero, y avanzado de edad cuando Dios le sale al encuentro. Dios en el proceso con Abram le cambia el nombre, su nombre significaba “padre alto”, y le pone ABRAHAM, que significa padre de multitudes. Con el cambio de nombre, Dios le amplia el proyecto a Abraham; su sueño era tener un hijo, que quizá le diera un nieto y poder jugar con él, pero Dios le dice que no solamente va a tener un hijo, sino que va a ser padre de multitudes.

Pero para lograr esta transición de ser padre alto, a padre de
multitudes, tuvo que haber un nuevo llamamiento para reflejar identidad, y aquí tenemos que analizar detenidamente este nuevo nombre que Dios le puso a Abraham. ¿Qué es lo que Dios le añade al nombre Abram? –la H.

La H es la quinta letra en el hebreo y significa Espíritu. Lo que le está diciendo Dios a Abraham con este nuevo llamamiento es que él iba a pasar de ser padre alto, a ser padre de multitudes, pero eso lo iba a lograr con su Espíritu, no con su fuerza, no con su conocimiento, ni con la experiencia que le proporciona la vejez, solamente iba a alcanzar lo prometido si se dejaba guiar por el espíritu de Dios.

Otro ejemplo que nos va a ser muy útil a la hora de hablar del llamamiento para reflejar identidad, es el llamamiento de JACOB. El nombre Jacob en el hebreo (YAAQOB), le han dado varios significados, significados como “guardado de Dios, usurpador o tramposo”, pero el significado que más se ciñe al idioma es “MANO EN EL TALÓN”. Su vida viene llena de acciones ventajistas, de engaños justificados y de persecuciones a raíz de sus acciones anteriores. A este hombre Dios se le aparece en el camino y le cambia el nombre, le cambia Jacob por ISRAEL, y con este llamado le está haciendo un cambio de chip. Con el nombre antiguo, su identidad es de alguien que tiene la mano en el talón de la persona que va a delante de él, alguien que pone tropiezo al de adelante.

Pero la nueva identidad que Dios le da es ISRAEL, y este nombre se divide en tres términos hebreos; ISH (hombre), RA (solo), EL (Dios). Entonces el nombre y la nueva identidad que Dios le da a Jacob es “HOMBRE SOLO DE DIOS”. Este llamado es para que refleje que de ahí en adelante Israel iba a ser un hombre solo de Dios, y miramos que efectivamente esto es lo que refleja desde ese momento de su vida.

Y LLAMÓ DIOS A LA LUZ DÍA. 

Siguiendo con el tema del llamamiento para reflejar identidad, es necesario aportar que todo ser que llama debe tener un propósito y un plan definido, pues de lo contrario su llamado se quedará en el plano del sin sentido, sería un llamado sin lógica alguna sino se cuenta con un propósito previo. Nuestro Dios todo llamado que hace es con un propósito definido para bien de la humanidad, nunca hace un llamado sin sentido, jamás se queda corto de planeación, en ninguna obra que hace.

¿Para qué llama la luz? –para que sea día. ¿Para qué llama a Abraham? –para que sea padre de multitudes. ¿Para qué llama a Jacob? –para que viva solo para Dios. ¿Para qué te llamó a ti? ¿Cuál es el propósito de tu llamado? –la respuesta a esta pregunta la encontrarás en la palabra del Señor y en la intimidad con Él.

¿Podía el ente auto llamarse? Y de ser así ¿tenía valides su propio nombramiento? –en primera medida podemos ver que todas las cosas creadas necesitaron que alguien mayor les diera nombre, no tenían la autoridad ni la capacidad de auto nombrarse. A los seres humanos les pone el nombre alguien evidentemente mayor que el nombrado (así sea solo en edad), pues es apenas un bebé el que va a recibir el nombre.

En la antigüedad y en la actualidad algunos individuos estando ya conscientes se auto nombran, ya sea porque el nombre que tienen no les gusta, o porque su prepotencia les lleva a atribuirse con un nuevo nombramiento una cualidad o poder el cual no poseen.

El único que tiene la autoridad de autonombrarse es nuestro Dios, nadie le puede poner un nombre puesto que nadie es mayor que Él. Él es eterno, desde el siglo hasta el siglo, por eso cuando Moisés le pregunta ¿Cuál es tu nombre? Dios le dice: YO SOY. Y cuando se manifiesta en carne, no permite que nadie le ponga un nombre, sino que desde arriba manda el nombre; JESÚS.


6 comentarios:

  1. danellycortes02@gmail.com17 de marzo de 2021 a las 7:42 a.m.

    Muy bien Octavio

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  2. Hermano Octavio Mosquera, gracias por este comentario, es único, le animo a seguir haciéndolo, pues su contenido apoyado por el significado del idioma Hebreo arroja mucha luz sobre el texto.
    Dario Zuleta

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  3. Hermano, Octavio mosquera. Gracias por compartir este gran comentario muy edificante

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